12 Oct MEMORIA
Capacidad de recordar: Re-cordis, volver a pasar por el corazón. Aparece en escena para conocer lo ocurrido antes de que naciéramos, para que no se repita cuando muramos. Mantiene vivo al valiente, a la luchadora. Desnuda las vergüenzas del tirano, restablece lo justo, perpetúa las virtudes y los vicios liberados de la Caja de Pandora. Es sinónimo tanto de homenaje a los grandes logros como de espejo de las más terribles miserias, ambos aspectos necesarios para unir las piezas de futuras construcciones.
Una de las armas más poderosas del Teatro es su capacidad para mostrar las sombras de la historia, todas las aristas de cualquier acontecimiento pasado y ofrecer así al espectador la oportunidad de reflexionar con todas las cartas sobre la mesa.
Durante el siglo XX, las dos guerras mundiales y, en medio, la guerra civil española, influyeron en el Teatro (como en todos los aspectos sociales y culturales) de manera definitiva, inspirando nuevas formas de contar, y soportar lo ocurrido.
Tras la II GUERRA MUNDIAL, aparecieron tendencias en Europa que dieron lugar a una importante producción teatral.
Por ejemplo, el existencialismo representado por Jean Paul Sartre, Albert Camus (que ha trascendido con su tremenda obra El extranjero) o Jean Genet; el Teatro del absurdo, que muestra la irracionalidad y lo incoherente de la vida humana, llevado a cabo por autores como Samuel Beckett; o el Teatro realista, con enfoques distintos si nos fijamos en Europa con Darío Fo, o en Estados Unidos con Arthur Miller o Tennessee Williams.

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