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La Tortuga Negra

– Hemos hablado mucho estos días… ¡Deberías estar preparada para la migración!
Tou no reaccionaba y su madre, sin pensarlo dos veces, llevó a su hija hacia el agua, la subió en su caparazón y la llevó a un pequeño islote de dos tortugas de tamaño que había cerca.
Tou miró sorprendida a su madre mientras regresaba a la orilla.
– ¡Tou! ¡El miedo no vale para nada! Cuando estés preparada ven con nosotros. Yo te espero.
La madre de Tou, confiada, giró un momento su cabeza para ultimar el equipaje. Al volver la vista hacia el islote, estaba vacío.
Nerviosa, miró por todas partes: hacia el mar, el islote… Se sumergió en el agua para ver si estaba ahí… Nada…
Ya en la orilla, cogió aire antes de reanudar su desesperada búsqueda. De pronto, vio a su hija al fondo de la playa.
A llegar a su altura, la miró atónita. Tou parecía tranquila.
– ¡Me has dado un susto de muerte!
– Tenías razón mami… El miedo no sirve de nada. Te hice caso y me puse a nadar.
Juntas emprendieron la marcha. Durante el camino, la madre de Tou no paraba de pensar… No sabía quién de las dos había aprendido más aquella tarde.

Chesku Jimenez Andrade-Saquete
chesku.jimenez@gmail.com
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