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1989
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La Bombilla

En el Consejo de Altos Sabios de la ciudad de las ideas, el presidente invitó a los asistentes a defender la propiedad de una de las ideas más importantes de la última década. En aquella ciudad, las ideas eran encerradas por sus dueños en una bombilla que, acto seguido, se encendía. La de aquella en cuestión, estaba apagada porque se desconocía su procedencia.

Tras una larga discusión, no se determinó su propiedad. Entonces, uno de los Altos Sabios habló:

– Creo que todos deberíamos tocar la bombilla y quien logre encenderla será su dueño.

Nadie contrarió esta solución y todos pasaron a tocar la bombilla. Seguía apagada.

Otro de los Altos Sabios intervino:

– Yo propongo que coloquemos la bombilla a la entrada del edificio y que sea el público que espera fuera el que intente tocarla. Quizá entonces sepamos de quién es.

Una vez más, todos estuvieron de acuerdo y la bombilla fue instalada en el exterior.

El público asistente probó suerte pero la bombilla no se encendió con ninguno de ellos.

Dada la complicación del asunto, los Altos Sabios salieron de la sala de reuniones para formar un gran corro con el público asistente alrededor de la bombilla.

De pronto, cuando el último de ellos cerró el círculo, la bombilla se iluminó fuertemente.

Se concluyó en resolución oficial:

“De ahora en adelante, el Consejo de Altos Sabios, en virtud de su capacidad de decisión sobre las ideas que nacen en esta ciudad,

RESUELVE

que las ideas podrán nacer de la mente de una persona, pero su evolución y forma pertenecerán a aquel o aquellos que sepan darle vida.”

Chesku Jimenez Andrade-Saquete
chesku.jimenez@gmail.com
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