Otros Lugares
Filtirés | EL Milpiés
43
post-template-default,single,single-post,postid-43,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,columns-3,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive

EL Milpiés

Había una vez un hermoso y largo milpiés que habitaba en el frondoso parque central de una ciudad norteña. Cansado y aburrido de aquel parque, decidió adentrarse en el monstruo de acero y asfalto que en esa época se hallaba en fiestas. Para ello siguió el consejo de un vecino, halcón peregrino, y se compró quinientos pares de zapatillas deportivas en la tienda de una antipática cucaracha. Así podría recorrer la ciudad sin problemas.

En su paseo, todos admiraban al nuevo ciudadano. Una rata limpiabotas babeó al verle pasar pero el milpiés pasó de largo. Al cruzar una esquina, divisó un grupo de gente vestida de blanco y con un pañuelo rojo atado al cuello, y ante ellos un cercado con siete toros de una ganadería del sur, listos para correr tras la muchedumbre. En aquellas fiestas, las cosas eran así.

El milpiés miró extrañado el espectáculo y se adentró en un callejón contiguo, buscando calma. De pronto, vio como cinco muchachos rodeaban a una chica, dispuestos a abusar de ella en un portal. El milpiés, muy enfadado, se dirigió al grupo y rodeó con su alargado cuerpo los cuellos del quinteto de sinvergüenzas. Les propinó mil patadas, los aplastó con su alargado cuerpo mil veces. Mil veces picoteó sus cabezas y mil veces los maldijo. Mil veces sangraron, y mil veces murieron.

La muchacha salió corriendo gritando “gracias” y “auxilio” a la vez.

El milpiés, sorprendido y apenado al mismo tiempo, decidió volver a su frondoso parque, donde nadie era capaz de molestar a un insecto sin pedir antes disculpas.

Chesku Jimenez Andrade-Saquete
chesku.jimenez@gmail.com
1Comentario
  • Noelia
    Posted at 17:35h, 18 septiembre Responder

    Me encantó imaginar a la antipática cucaracha….y al milpiés con sus zapatillas!!!! Bonito proyecto…disfrutarlo como ya lo hacéis!

Publica un comentario